lunes, 1 de octubre de 2007

DELIA DOMINGUEZ
(1931)

LOS FRASCOS AZULES

No sé la historia de mis frascos azules
pero crecí con ellos
con las lenguas del sol en sus contornos
y el relumbre
en la humedad salada de mis ojos.
Allí filtró la luz sus abanicos
cuando salimos de la infancia
y nos marcó la edad de golpe.

No sé la leyenda de los frascos,
una mano que amaba me los pasó en silencio:
eso fue todo. Alguien dijo una vez
que eran viajados, que tomaron el color del mar
cuando los colonos, hace ciento cincuenta años,
largaron sus velas en Hamburgo; que, a lo mejor,
estaban en la viedriería del pueblo
cuando llegaron los primeros espejos
y los floreros transparentes,
o que salieron de la memoria de un anciano
que los fue trasladando
con sus tabaqueras y sus rifles
por las repisas blanqueadas de las casas
que se quedaron a morir en la lluvia.

En los frascos azules guardo el aire
que te daré algún día
cuando todo sea verdad.

POEMA PRIMARIO

Esta es la casa,
aqui la tienes con la puerta abierta
y los fogones encendidos.
Aquí vivo
conjurada por la noche del campo
y los mugidos de las vacas
que van a parir a la salida del invierno.
Entra en las piezas de sentimiento antiguo
con manzanas reinetas
y eneros claveteados en el piso.
Esta es la casa
para ser como somos
para contar las velas de cumpleaños
y las otras también,
para colgar la ropa y la tristeza
que jamás entregaremos a la luz.
Este es el clima, niebla y borrasca,
sol partido entre los hielos,
pero encima de todo:
un evangelio duro,
una pasión sin vuelta,
una carta de agua para la eternidad.

Esta es la zona: Km. 14-Santa Amelia
virando hacia el oeste,
con todas las jugadas de la vida
y todas las jugadas de la muerte.
Esta es la casa raspada por los vientos
donde culebrean los inviernos
de pared a pared,
de hijo a hijo.

Cuando nos alivíábamos con ladrillos caldeados
para aprender las sagradas escrituras
que la profesora de la Escuela Catorce
sacaba de un armario
o de los dibujos de un pañuelo.
Esta es la fibra fiel de la madera
donde calladamente me criaron
entre colonos y mujeres
que regresaron a su greda.
Aquí vivo con la puerta abierta
y este amor
que no sirve para canciones ni para libros,
con mi alianza sin ruido a Santa Amelia
donde puedes hallarme a toda hora
entre las herramientas y la tierra.

DELIA DOMINGUEZ

Obra Poética: "Simbólico retorno" (1955);"La tierra nace al canto" (1958),
"Obertura siglo XX" (1960); "Parlamentos del hombre claro" (1963);
"Contracanto"" (1968; "El sol mira para atrás" (1977); "Pido que vuelva
mi ángel" (1982); "La gallina castellana y otros huevos" (1995);
"Huevos revueltos" (2000)

2 comentarios:

Diego de la Noche dijo...

COMENTA: CARLOS ORDENES PINCHEIRA

Poesía olorosa a campo, a viento en
redado en canelos y tomillos: es el sur chileno torneado con maestría, con el amor de la gran poesía que logra comunicar en versos de gran factura la magia, la belleza y generosidad de sus acogedoras tierras.

Poesía comprometida con la mujer que lucha hasta morir por mejores soles;
co el hombre esforzado que tiñelos surcos de la patria con sudot y sangre,
; con el niño que ya comienza a vislumbrar quizá un amanecer distinto en yuyos e hinojos. Autèntica, originalísima, sello propio, alma de cristal.

Delia Dominguez se ha situado entre los àrboles más altos y vigorosos del bosque.

Insigne embajadora del verde país del sur.

Cabe señalar que ha sido postergada
siempre.En justicia debería hace años que debió ser Premio Nacional de Literatura.

lila dijo...

¡Maravillosa poeta!

Saludos.